Examinar y Evaluar
En estos días ha aparecido en las redes una carta de un director de un centro educativo dirigiéndose a los padres de sus alumnos para anunciar la proximidad de los exámenes y hacerles reflexionar sobre que las notas no eran lo más importante en sus hijos. Pedía entre otras cosa, que si no sacaban buenas notas "no le quite ni la dignidad ni la confianza en sí mismo. Dígale que no pasa nada, ¡es solo un examen!.... Dígale que lo ama y que no lo juzgará". Como todo lo que aparece en las redes con alguna originalidad (y posibilidad de comentar hasta la saciedad) se ha propagado rápidamente y todo el mundo ha opinado sobre este escrito, desde los que lo aplauden hasta los que ven en él un desprecio al esfuerzo y las notas como reconocimiento al trabajo bien hecho.
Me parecía que quizás sería bueno reflexionar un poco sobre este tema desde la mirada serena de lo que hay detrás. Lo primero que me gustaría compartir es que entiendo el fondo de lo que pretende trasmitir este director y estoy de acuerdo en ese fondo. Nuestros hijos son más allá de los que reflejan sus notas, no se definen por ellas y desde luego no les califican como personas. Lo más importante como padres y educadores, es que les demos alas para que se apasionen por algo, que les demos herramientas para conseguir una vida plena en la que disfruten de aprender, sientan curiosidad por lo que les rodea, y crezcan en habilidades para mejorar ellos y mejorar el mundo. Lo más importante es que sean felices con lo que hacen, con cómo se relacionan, con ellos mismos, y eso lo vuelquen en su entorno. Pero no significa que eso sea lo único o que no haya diferentes caminos para conseguirlo.
No se trata de que estemos de acuerdo o no con los exámenes. Yo creo que ningún colegio que se precie de cuidar de sus alumnos piensa que los exámenes es la única forma de evaluar el crecimiento en diferentes aprendizajes de sus alumnos. Todos sabemos que una cosa es examinar, mirar con detenimiento algo con detalle, y otra evaluar, hacer una propuesta de valor sobre algo. El examen es una manera más, una herramienta para la que también tenemos que prepararles porque el colegio no es el único lugar en el que se van a enfrentar a ella y por eso es bueno que la ejerciten. Si decidimos que los exámenes no son "buenos" para la educación de nuestros alumnos, ¿qué ocurriría cuando se enfrenten a ellos en la universidad, o en una certificación de un idioma, o en unas oposiciones, o en el examen de conducir? Los exámenes son herramientas que en algún momento puntual nos ayudan a valorar la adquisición de destrezas y conocimientos de nuestros alumnos, y también nuestra propia labor docente. Nos ayudan a valorar el uso de la memoria, ese centro de aprendizaje tan denostado por confundirlo con memorizar, nos ayudan a enfrentar a nuestros alumnos a situaciones de tensión y nervios que hay que controlar, nos dan una visión de lo asimilado durante un tiempo.
Por esto no creo que se trata de decidir si los exámenes son o no buenos para los alumnos, si no cuál es la mirada que nosotros ponemos en ello. Desde luego que debemos valorar el esfuerzo y el trabajo del que llega al examen preparado y vuelca con más o menos acierto todo lo elaborado, pero también debemos ver más allá del que no lo hace. Debemos tener una mirada que aprenda a acompañar a nuestros alumnos más allá de la nota o del "estudia más para aprobar". Debemos ser capaces de hacerles sentir que para crecer a veces debemos trabajar cosas aunque nos cueste, porque en la cima de la montaña, las vistas nos acercan más al cielo. Pero tampoco debemos engañarles y hacerles creer ilusiones que les harían chocar en el mundo real. No todos si se esfuerzan y le ponen ganas llegarán a donde quieran, no claro que no. Cada uno también vivimos con ciertas limitaciones que debemos aceptar sin duelos ni dramas. No todos vamos a ser médicos, escritores de éxito, pianistas, astronautas o científicos que descubran la cura del cáncer. Ayudemos a nuestros alumnos también a aceptar sus talentos y sus límites. Y démosles alas para soñar cimentando los sueños para que puedan hacerse reales. Ayudemos a nuestros alumnos a encontrar esas pequeñas motivaciones que les hagan querer crecer más, aprender más y esforzarse más porque toda meta se consigue con pequeños pasos hacia ella. Y sobre todo debemos hacerles sentir valiosos, importantes y que, una vez que encuentren su pasión, todo se les volverá más fácil porque lo que nos apasiona nos lleva en volandas a nuestras metas.


Ok me confundí de blog pero salgo reforzado
ResponderEliminarMuchas gracias, Rommel, me alegro de que te haya parecido interesante y te ayude.
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