Los hijos que dejamos a este mundo
Hace poco charlaba con unas amigas sobre este asunto: nos preocupamos mucho ahora del mundo que vamos a dejar a nuestros hijos pero a lo mejor no todos nos preocupamos en la misma medida de qué tipo de hijos le estamos dejando al mundo. Me dio que pensar. Ultimamente soy un poco pesimista en ese aspecto. Veo en demasiadas ocasiones, ejemplos de familias cuyos hijos marcan las normas de su vida sin ningún criterio y sin otro referente familiar más que la ausencia de frustración y la permanente necesidad de hacer cosas que no impliquen ningún esfuerzo, o que requieran de cierta paciencia. Unos hijos que sienten que tienen todos los derechos y ninguna obligación, y cuyos actos no tienen consecuencias. Pero los responsables de esta situación no son los hijos, si no las familias que no ejercen de educadores principales. No somos del todo conscientes en muchas circunstancias de cómo educamos con lo que hacemos más que con lo que decimos. Y os lo voy a ilustrar con un ejemplo que he vivido recientemente.
Hace unos días, iba por la calle detrás de una madre con sus hijos. Yo les conocí enseguida pero ellos no me vieron. Entraban al colegio de los niños por un lugar por el que no pueden entrar los alumnos en ese horario. Ellos le dijeron a su madre que por allí no podían entrar y ella les respondió que no iba a cumplir esa norma y entrarían por donde ella dijera. Está muy claro que ella no iba a cumplir una norma que no le gustaba o no era conveniente para ella en ese momento, pero no sé si fue consciente de lo que estaba enseñando a sus hijos con ese simple gesto. Sus hijos aprenderán que las normas están para saltárselas si no nos interesan o convienen porque todos estamos cualificados para saber cuales tenemos que cumplir y cuales no. Todos podemos saber cuando cumplir los límites de velocidad o cuándo no, o podemos decidir saltarnos un prohibido o no. No sé si esta madre será consciente de que cuando ella les ponga normas a sus hijos y a ellos les parezcan poco importantes o no les interese cumplirlas, ellos harán lo mismos, saltárselas.
Este ejemplo es un hecho concreto pero no puntual en los tiempos que vivimos. Demasiadas veces vemos cómo se cuestionan las normas sin más justificación que no me interesan o convienen a mí personalmente. Tampoco es puntual tener que trabajar con familias que a toda costa defienden las equivocadas actuaciones de sus hijos y no aceptan las consecuencias que éstas tienen, argumentando que no había mala intención, y que el niño "solo es un niño". Los niños efectivamente son niños, están en un proceso de aprendizaje y crecimiento en el que los procesos de "ensayo-error" producirán un aprendizaje mejor y más significativo que los procesos de "acierto-éxito".
Evitar a los hijos las frustraciones, no permitir que asuman las consecuencias de sus actos, no dejar que entrenen la espera, la paciencia, y no ser conscientes de que nosotros somos un referente educativo para ellos en valores y normas, no sólo no les hará unos adultos felices y responsables sino que nos llevará a una sociedad más individualista y hedonista sin ningún compromiso social.
Este ejemplo es un hecho concreto pero no puntual en los tiempos que vivimos. Demasiadas veces vemos cómo se cuestionan las normas sin más justificación que no me interesan o convienen a mí personalmente. Tampoco es puntual tener que trabajar con familias que a toda costa defienden las equivocadas actuaciones de sus hijos y no aceptan las consecuencias que éstas tienen, argumentando que no había mala intención, y que el niño "solo es un niño". Los niños efectivamente son niños, están en un proceso de aprendizaje y crecimiento en el que los procesos de "ensayo-error" producirán un aprendizaje mejor y más significativo que los procesos de "acierto-éxito".
Evitar a los hijos las frustraciones, no permitir que asuman las consecuencias de sus actos, no dejar que entrenen la espera, la paciencia, y no ser conscientes de que nosotros somos un referente educativo para ellos en valores y normas, no sólo no les hará unos adultos felices y responsables sino que nos llevará a una sociedad más individualista y hedonista sin ningún compromiso social.

Cuánta razón tienes.
ResponderEliminarUna gran reflexión
Felicidades por este artículo
Un abrazo