La educación que soñamos
Hace un par de días, organizamos una charla sobre educación. Y esto fue lo que compartí con los que estuvieron allí.
Pese a lo
que a veces pueda parecer por las noticias que vemos en los medios de
comunicación sobre alumnos de 12 años que acosan a otro de 9, u otros que
empujan y golpean a un compañero de 11 años, o que la principal causa de muerte
entre las chicas de 12 a 16 años es el suicidio, vamos a ponerle mucho
optimismo e ilusión a la educación porque hay motivos para ello.
Una de las
cosas más importantes que tenemos que tener en cuenta al analizar la educación
hoy en día es que como dice José Antonio Marina, “educa la tribu entera”. Lo
que sucede es que hace 15 o 20 años la tribu era la familia, los amigos y el
colegio. Ahora esto se ha ampliado. Yo diría “educa el mundo entero” porque
todo a lo que tienen acceso nuestros hijos a través de internet, de sus
smatphones, es un mundo completo de estímulos, información, desinformación,
youtubers, influencers, .. y casi de refilón nos encontramos la familia y el
colegio.
Por ellos es
más importante que nunca unirnos, y ser una referencia común para nuestros
hijos. La educación empieza en la familia y los colegios somos colaboradores en
esa tarea. Para eso nos eligen, para hacer un trabajo en equipo, para construir
juntos, para que donde no llega el padre llegue el colegio. Por ello es muy
importante analizar cómo nos situamos los padres frente al colegio, y como se
sitúa el colegio frente a los padres.
Como padres
debemos ponernos en una posición de confianza por principio, de diálogo. El
colegio nos va a dar otra visión de nuestros hijos porque los niños y los
adolescentes se comportan de forma distinta en un sitio que en otro. Tenemos
que tener presente que los docentes son profesionales de la educación y que se
han preparado mucho, y siguen formándose para la tarea que realizan. No
busquemos la crítica, aportemos en positivo, preguntemos cuando tenemos dudas y
como hacemos en otros ámbitos de nuestra vida, cuando vayamos a dudar de algo,
no lo hagamos en público, sino en privado. No busquemos el aplauso fácil y el
proselitismo por nuestras diferencias de los grupos de whatsapp.
Los
colegios, los docentes y directores que los integramos debemos mostrarnos
cercanos y accesibles a las familias. Somos los profesionales de esto pero si
no conseguimos la colaboración de las familias, nuestra tarea será más difícil,
yo diría que imposible. También debemos ser comprensivos con las dificultades
de las familias, de sus horarios laborales, de la atención que pueden
dedicarles a los hijos, … No nos permitamos juzgarles. Acerquémonos a ellos
para prestarles toda nuestra ayuda y atención.
La educación
es tarea de todos porque a todos nos afecta, seamos padres, educadores o
ninguna de las dos cosas. Los niños de hoy serán la sociedad del mañana. Educar
es nuestro compromiso con la sociedad como padres , y como educadores es
nuestra forma de contribuir a una segunda creación.
En ambos
casos lo que debemos tener presentes son dos cosas fundamentales para realizar
nuestra tarea:
-La primera,
el buen humor, optimismo, actitud. Debemos desbordar optimismo, ir por la vida
pensando que esta tarea es la mejor tarea del mundo, lo mejor que podemos hacer
con nuestras vidas. Debemos estar a tope, “chutaos” porque no hay nada más
creativo, comprometido con el mundo que nos rodea que educar, acompañar a
construir su proyecto personal a nuestros hijos o nuestros alumnos. Nuestra
manera de ser, nuestra actitud ante la vida es lo que nos define. Si queremos
trasmitir alegría y optimismo a nuestros hijos, a nuestros alumnos debemos ser
alegres con ellos, debemos soñar con ellos poniéndoles metas que les ilusionen,
acompañándoles en sus sueños.
-La segunda
tener muy presente esto: “Lo más importante en la vida es que lo más importante
sea lo más importante”, decía Stephen Covey, y si lo pensamos un poco, este
trabalenguas encierra una gran sabiduría. Si lo más importante en educación es
que nuestros hijos sean buenas personas,
compasivas y generosas, no
podemos preguntarles constantemente por sus calificaciones y centrar nuestros
esfuerzos solo en ellas. No podemos decir que lo más importante es que estudien
lo que quieran, y cuando nos digan que quieren ser actor o escritora, saltar
con un horrorizado qué?????? O decirles
que pensábamos que querían ser ingenieros de caminos. Si ellos son lo más
importante, dejemos que sean ellos mismos. Ayudémosles a ir descubriendo con
honestidad su proyecto de vida.
Nosotros
debemos ir preparando esa construcción vital, y ninguna construcción se
sostiene si no tiene unos buenos cimientos y se levanta con ayuda de unos
andamios firmes. Ahí donde estamos los educadores, padres o docentes, en esos
andamios. Y esos andamios pueden ser muchas cosas pero yo as resumiría en estas
7:
1- Tu
insustituible presencia, padre/madre. Nutrir su alma de momentos compartidos es
lo que le proporcionará más seguridad cuando comience a ser más autónomo y tome
sus propias decisiones. No se trata de cuestionar la cantidad o calidad del
tiempo que pasamos con ellos, se trata de estar.
2- Poner
límites. Cada vez se conoce mejor lo necesario que es la existencia de límites
y normas desde muy pequeños para que se vaya desarrollando el cerebro de los
niños. Primero debemos ponérselas sin más pero luego poco a poco debemos
construirlas juntos.
3- Darles
responsabilidades, y no sobreprotegerlos. A cada edad le corresponde un nivel
de responsabilidad pero desde muy pequeños deben tener alguna. Si les
sobreprotegemos nos les hacemos capaces de resolver problemas. No serán capaces
de enfrentarse a lo desconocido porque pensarán que siempre habrá alguien que
les resolverá lo que surja. Vemos padres que cargan con la mochila de sus hijos, o les van dando
la merienda a trozos camino de casa, o que se sientan con ellos no a ayudarles
y guiarles, si no a hacer sus tareas. O padres que piden a los profesores que
motiven a sus hijos o que no les frustren , sin pensar que educar en la
frustración, en que no todo es si, les hará más fuertes y creativos. Ser
responsables y equivocarse, cometer errores les ayudará a desarrollar
resiliencia, a aprender a superar
desafíos.
4- Darles
oportunidades de aburrirse, porque los momentos de aburrimiento abren el camino
a la creatividad. Los niños no tienen que estar permanentemente entretenidos
5-Hablemos
con ellos de cómo nos sentimos y que ellos nos hablen de cómo se sienten . Esto
será una herramienta muy potente para seguir conectando con ellos en la época
de la adolescencia. Si trabajamos con ellos lo emocional, se enfrentarán a esta
etapa vital de la vida con mejores herramientas. La adolescencia es una etapa crucial para su completo
desarrollo, para construirse como personas. Si han podido crecer con una buena
educación emocional, poniéndole nombre a sus sentimientos y hablando de ello, tendrán
una herramienta muy poderosa ante la presión del grupo, les ayudará a
reconocerse, a ser ellos mismos, a gestionar su ira o su tristeza a veces
inexplicable en esa etapa.
6-
Trasmitámosles siempre nuestro amor. Lo más importante es que se sientan queridos,
no hay mayor fortaleza que esa en el ser humano. Y eso hay que trasmitírselo
con los gestos y las palabras. Y dejemos que ellos también nos lo trasmitan. Si
los niños piensan que los adultos no necesitamos que nos digan que nos quieren,
ellos creerán que no es importante mostrar amor a los otros.
7–Seamos
agradecidos. Con todo. No demos nada por hecho. Parémonos a valorar las cosas.
Vivamos con gratitud. La vida a veces tiene dramas que no podemos evitar, pero
la mayoría del tiempo tenemos un montón de cosas que no valoramos por
cotidianas, que debemos aprender a agradecer.

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