Vuelta al Cole (I)

Cuando llega el tiempo de ir finalizando las vacaciones, todos comenzamos la vuelta a nuestras rutinas del año. Según algunos expertos hay que intentar no caer en el "síndrome postvacacional", diagnóstico que no tiene unanimidad en la comunidad científica, yo creo que es entre otras cosas porque nos haría parecer unos seres humanos muy débiles que presentan cuadros de ansiedad y estrés por algo que debería ser positivo. Como hablaba con una amiga el otro día, haber disfrutado de vacaciones, tener salud, y volver sin haber sufrido accidentes ni nosotros ni las personas de nuestros entorno, además de tener un trabajo al que regresar, es para estar muy feliz y contento, no lo contrario.
Lo que también es cierto es que como en ocasiones no somos tan sólidos como deberíamos y tan positivos como para enfrentar la vida con una sonrisa, puede suceder que en lugar de valorar lo que nos espera, añoremos lo que hemos dejado. Por eso es importante entrenar la alegría y la actitud positiva que nos ayudará a disfrutar de todo lo que la vida nos va ofreciendo, sean rutinas y trabajo o diversión y viajes.
Para muchos, yo entre ellos, la vuelta al cole siempre ha sido fuente de nuevas ilusiones, nuevos proyectos y propósitos. El comienzo del año escolar, casi más que el comienzo del año natural, es un buen momento para tratar de planificar todo lo que va a conducir nuestra vida en los meses de otoño, invierno y primavera. E ilusionarnos con ello: proyectos laborales, viajes, propósitos o retos personales ... .
Cuando era pequeña me encantaban los últimos días de agosto: eran los días de preparar el uniforme, comprar lápices de colores y cuadernos, forrar los libros, y estrenar zapatos, y todo eso era una manera de empezar a emocionarme por lo que suponía comenzar un nuevo curso. Sí, yo era de esas alumnas que estaba deseando ir al colegio (el mejor colegio del mundo mundial), y mis hijas así lo viven también a día de hoy.
Ahora también me encanta comenzar un nuevo curso. Siempre lo empiezo comprando con ellas lápices de colores y cuadernos, revisando los uniformes y estrenando zapatos. Ellas lo viven con ilusión, y creo que es porque eso se contagia. Yo también preparo mis lápices y agendas, elijo los libros que voy a leer en el otoño, miro en el calendario los puentes y fiestas escolares para buscar alguna escapada con la familia y amigos. También busco cada curso algún nuevo reto. El año pasado comencé este blog como parte de mis propósitos de vuelta al cole. Este año quiero planificar tiempo para cuidarme, para estar bien y seguir trasmitiendo positivismo, una actitud alegre y de servicio. Porque la felicidad que se construye con pequeños grandes momentos, para mí incluye a los otros, familia, amigos, alumnos, compañeros y cualquiera que me necesite.
Otro curso más comienza: ¡FELIZ VUELTA AL COLE!


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