Se buscan valientes
Hace unos meses, comenzó
una campaña en la que se pretendía apoyar a aquellos alumnos que son observadores en situaciones de abuso y acoso escolar, para que fueran
capaces de enfrentarse a los abusones, ser valientes y defender a los
más débiles. Nosotros en el colegio que trabajamos de forma tan intensa y
prioritaria por la buena convivencia entre los alumnos, nos hicimos eco
de la campaña y utilizamos la canción que les acompaña en algunos
momentos de la vida escolar. Es cierto que se necesitan valientes, y
mucho. Alumnos que sean capaces de tener personalidad y situarse ante
los que se hacen fuertes a costa de abusar o hacer daño a otros.
Pero
reflexionando sobre esto, pensaba: se necesitan valientes en este
ámbito del acoso escolar, pero en muchos otros también. Se necesitan
valientes para muchas cosas. Hay que educar a nuestros alumnos para ser
capaces y atrevidos, para ser capaces de luchar por sus sueños en un
entorno que no siempre les va a acompañar.
Se necesitan valientes
para ser jóvenes cristianos defendiendo el modelo de vida de Jesús en un
mundo cada vez más secularizado. Se necesitan valientes para acoger a
todos en el aula, y apoyar a los compañeros que tienen más dificultades o
que pasan por un momento complicado. Se necesitan valientes para
quitarnos de algo que nos gusta y aportar nuestra paga, nuestros ahorros
para reparar el tejado de un colegio en Timor. Se necesitan valientes
para enfrentarse a una sala llena de gente y argumentar y expresar ideas
con claridad y seguridad, ganando al espectador para su postura. Se
necesitan valientes para presentar un trabajo a un concurso o a una
comisión que decida si es merecedor o no de un premio o reconocimiento.
Se necesitan valientes para dedicar tiempo de ocio a hacer un servicio a
otros, o al colegio. Se necesitan no sólo niños y jóvenes valientes que
no se dejen llevar por lo fácil, lo cómodo, lo que no desentona en la
sociedad, en el grupo. También se necesitan adultos valientes que
defiendan y den ejemplo a sus hijos de que no todo vale, de que los
otros son tan importantes como yo. Adultos valientes que también den de
su tiempo a sus hijos, y a otros que los necesiten, porque la mejor
forma de enseñar es la del ejemplo. Se necesitan adultos valientes que
defiendan que seguir a Jesús es ser alegres, construir un mundo más
justo y mejor para todos. Se necesitan adultos valientes que dediquen su
vida a educar no como un trabajo rutinario sino como una misión en la
que poner todo el corazón. Se necesitan personas valientes que no caigan
al primer vendaval que surja en sus vidas, que tengan los pies firmes
en la tierra, que sepan defender aquello en que creen incluso en tiempos
difíciles. Se necesitan valientes y se buscan por todas partes. Me encanta saber que en la comunidad educativa a la que pertenezco los vais a poder encontrar.


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