La comunicación, base de la relación familia-escuela
Cualquier
relación se basa en dos aspectos fundamentales: la comunicación y la
confianza. Tan importantes son el uno como el otro, y sin cualquiera de
los dos una relación cojeará o naufragará.
Hoy
quiero reflexionar con vosotros acerca de la primera: la comunicación.
Se dice que vivimos en la era de la comunicación por la revolución que
ha significado Internet y las redes sociales, pero probablemente también
vivimos un tiempo en el que la cantidad de comunicación que producimos
es muy superficial y no contribuye a construir relaciones estables.
Una
de las realaciones más complejas que se establece en la vida de los
padres, es la que tienen con el colegio al que asisten sus hijos. Es una
relación que va evolucionando en el tiempo, ya que no es igual cuando
los niños son pequeños y comienzan sus primeros años escolares, que
cuando tratan de prepararse lo mejor posible para poder iniciar estudios
universitarios con posterioridad.
También esta relación se basa en la comunincación, y ésta es quizás una de las que más ha cambiado en pocos años.
Toda
comunicación parte de una buena escucha. Y este es quizás el primer
punto en le que debemos detenernos padres y colegios para poder analizar
cómo funcionan las cosas. ¿Nos detenemos a escucharnos con
tranquilidad, sin juicios de valor o sin ideas preconcebidas? Ese es un
objetivo importante: debemos construir puntos de encuentro para
escucharnos (encuestas de satisfacción, sugerencias o reclamaciones,
momentos de convivencia ne que participar juntos, ...). Sólo así
podremos tratar de colaborar en nuestro objetivo de educar a los niños y
acompañarles en su crecimiento haciendo que se sientan felices y
seguros. Los padres debemos tratar de hacer llegar al colegio nuestras
inquietudes y preocupaciones, o nuestro agradecimiento y satisfacción
por las cosas bien hechas, de la mejor manera posible, sin juicios ni
reproches. Los profesores y directivos de los centros no debemos
cerrarnos a escuchar a los padres, debemos ser accesibles y permitir
sin juicios de valor previos, que los padres nos den su visión de las
cosas para completarla con la nuestra.
Todos
tratamos de hacer nuestro trabajo lo mejor posible y la escucha nos
permite mejorar cada uno nuestra parte de la tarea. Juntos construimos
más y mejor.
La
escucha es fundamental porque cuando la comunicación no se produce para
ser escuchada por el que debe recibirla se producen situaciones nocivas
que hacen que se convierta en fuente de insatisfacción y a la larga
destruya más de lo que construye. Es el caso de los famosos grupos de
whatsapp de madres y padres que se crean con el nexo de unión de que sus
hijos pertenezcan a la misma clase y que pudiendo ser valiosos medios
de construir en la relación entre miembros de una comunidad educativa,
son en demasiadas ocasiones, medios para volcar nuestras
insatisfacciones o mostrar nuestras propias dificultades.
Estos
grupos pueden tener una función constructiva como acompañarnos unos a
otros en las etapas educativas que van viviendo nuestros hijos, pero en
la mayoría de las ocasiones, se convierten en lugares para volcar
nuestro malestar diario, o, peor aún, para llenarlo de ataques más o
menos explicitos al centro o los profesores por tratar de imponer
nuestras ideas o de sobreproteger equivocadamente a nuestros hijos. Nos
convierten en personas de pensamiento único y unidireccional y no
individuos únicos. Sacan nuestro malestar presente o pasado y ponen en
duda la profesionalidad y entrega de este profesor, de aquella normativa
del colegio, o de la dirección. No permiten pensamientos individulaes
porque cuando se crea un motivo de discordia con el colegio, se uben
todos los descontentos, y los que no lo son, dejan de opinar sin salir
tampoco en defensa de esta o aquella actitud criticada.
Está
claro que nunca podemos estar de acuerdo con todo lo que se nos
propone, pero al igual que al m´dico no le discutimos su diagnóstico o
su tratamiento porque se trata de su tabajo, y nosotros no hemos
dedicado el tiempo que ellos a preparar esta tarea, debemos entender al
docente de esa misma forma: no se tiene ni la preparación ni la
formación que tiene él para poder opinar de su trabajo al mismo nivel,
por tanto no lo hagamos.
Cuidemos
nuestra comunicación con el colegio, con los profesores y con todo el
personal que cuida de nuestros hijos; somos los primeros interesados en
que esa relación, que durará muchos más años que algunas de las que
cultivamos con mucho más mimo y atención, funcione y consiga los mayores
logros en nuestros hijos.

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