Un nuevo curso

Cada nuevo curso, abrimos una nueva página en el camino de aprendizaje de niños y jóvenes, pero también lo hacemos en el de padres y docentes. Crecemos aprendiendo, y enseñando, aprendemos. Por eso cada curso es una nueva oportunidad para todos de crecer en este camino y empezar de cero, con nuestras páginas en blanco.

Cada año en los últimos días de agosto y los primeros de septiembre nos bombardean con la "vuelta al cole" como si se prepararan padres, alumnos y docentes para una carrera que nos llevará 10 meses y diferentes etapas. Pero es cierto que hay un poco de eso. Y deberíamos prepararnos para poder realizarlas lo mejor posible ya alcanzar la meta como nos habiamos propuesto. Esta primera etapa en la que nos encontramos inmersos está, como en cualquier carrera de larga distancia, llena de los nervios y la ilusión del comienzo, la incertidumbre de si estaremos midiendo bien nuestras fuerzas, y las ganas de que nuestro cuerpo esté a tono para afrontar lo que nos queda por recorrer. Los profesores nos preparamos con nuestras nuevas actividades preparadas en ese descanso veraniego que no es tan largo como muchos creen, y empezamos con una mochila de ilusión, y nuevas ideas para mejorar, y hacer de cada día con nustros alumnos una aventura. Los alumnos llegan con sus libros oliendo a nuevo, y la ilusión de haber escogido el material con especial dedicación para tener un entorno lo más agradable posible. Han comprado la agenda que les llena de optimismo cada día con mensajes divertidos o animosos, los lápices y bolis con los colores que les gustan, y los cuadernos y estuches decorados con sus dibujos o héroes preferidos. Y el primer día de colegio todo el tiempo es para recordar esas aventuras de verano de las que quieren hacer partícipes a sus mejores amigos. Y por último, los padres se preparan a través de sus hijos: se preocupan de revisar los uniformes, marcar la ropa del colegio, revisar si las deportivas o los mocasines les valen a los niños o si hay que comprar de nuevo zapatos ("¡Pero cómo le crece el pie a este niño, si hace un mes se los probé y le valían!"). Podríamos decir que se preparan para esa primera etapa como el personal dedicado a las compras en las empresas, pero apenas nada más. Deberíamos cargarnos de esa misma ilusión con la que alumnos y docentes se colocan en la linea de salida. Deberíamos pensar en que tenemos una nueva oportunidad de acompañar a nuestros hijos y a los docentes que están con ellos para construir juntos un curso lleno de experiencias positivas que nos hagan mejores personas a todos. Hagámonos más conscientes del camino de aprendizaje que iniciamos y que inician nuestros hijos para poder aprovechar cada oportunidad que nos surja de aprender de ellos y de otros.

Las demás etapas son momentos diferentes que sorteamos a través de los distintos trimestres si nuestros hijos están en primaria, evaluaciones si son más mayores, o incluso, através de las estaciones si son de infantil: otoño, invierno, primavera y verano, así pasa el tiempo para ellos. No debemos dejar que el cansancio y el desaliento de alguna de las etapas más duras, nos deje sin fuerzas para acometer la siguiente. Ójala fueramos capaces de mantener la ilusión a lo largo de todas ellas, e ir renovando fuerzas para llegar a las siguientes etapas y poder alcanzar al final la meta. Todos. Aprovechemos una nueva oportunidad para aprender, y disfrutar haciéndolo, los unos de los otros.



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